COMO SE FORJA UN PATRIOTA

La invasión de la corona española en América tuvo una característica destacada, la explotación y el abuso inclemente de las personas y de los recursos. Muerte y saqueo, le daba vida y poder al imperio español. Con los siglos, todos, en mayor o menor medida, sufrían la opresión colonial. Hombres y mujeres, sean criollos, originarios, esclavos, negros o mestizos, trabajaban en su tierra hasta perder la vida, viendo alejarse los barcos en que robaban sus riquezas. La injusticia imperial, sembraba en los nuestros, ese fuego sereno y constante que va templado rebeldes. Aquel que sabe de esfuerzos diarios y mira con desconcierto cómo los nuestro sigue sin ser nuestro, sabrá entender, como se forja un patrióta.

Hacia 1813, en las Provincias Unidas del Sur, ya existía un gobierno autónomo, y nos encontrábamos proclamados en la guerra por la Independencia. En marzo del año anterior, el Cnel. José de San Martín se encomendó a la creación de un cuerpo profesional, capaz de enfrentar y vencer al ejército español. Pero, ¿de dónde surgen las personas para semejante ofrenda? ¿Quiénes eran esos hombres convertidos en soldados? Esos hombres eran el Pueblo, sencillos y valientes, para los cuales la humillación no era destino. Muchos no tenían instrucción militar alguna, otros ya habían defendido con las armas a Buenos Aires para echar a los invasores ingleses. San Martín supo revalorizar en sus corazones el amor a la Patria por la que luchaban. Entrenaron celosamente, no sólo sus habilidades para el combate, disciplinaron también su coraje, su entrega sin miramientos, la defensa de los justos, el desprecio al opresor. Fueron el cuerpo armado fundamental en los combates por la Independencia de la América del Sur.

Tanto para la formación del Regimiento de Granaderos a Caballo como para construir el Ejercito de los Andes, San Martín reclutó a los hombres más aptos. Y así como el enemigo no hacia distingo y sometía a todos por igual, tampoco lo hacía el General a cargo y formaba el mejor ejército posible para libertar Argentina, Chile y Perú. Reclutó a libres y a esclavos, que encontraban en la emancipación de América, su propia libertad individual; se apoyó en batallones con compañías de pardos y morenos, que incluía mulatos y negros libres. Pulió a las milicias cívicas, que fueron entrenadas por el mismo jefe.

Para poder defender una Nación, hace falta el mayor de los esfuerzos. A los soldados, les dio entrenamiento, salud, estudio, equipamiento y cuidado. Al pueblo se le otorgó la más amplia democracia, abolición de la esclavitud y de la servidumbre de los originarios, extinción de los títulos de nobleza, desarrollo económico, industria, educación, ciencia y seguridad alimentaria, esos fueron los estandartes en los años tras la revolución de mayo. Solo así fue posible defender este suelo, desafiarla naturaleza de los Andes y derrotar al opresor.

Bautismo de Corceles y de Aceros

El 3 de febrero de 1813 fue el bautismo del Regimiento de Granaderos a Caballo. San Nicolás y San Pedro habían sido atracadas por el invasor, para abastecerse de víveres y aprovisionarse. Los realistas se internaban por el Paraná y nuestros héroes parten de Retiro, en marcha forzada, nocturna, acechante, persiguiendo al enemigo rumbo a San Lorenzo.

Amaneciendo la Patria, los Granaderos escucharon el repique de los tambores realistas.

Los invasores subían por el barranco en dos columnas dispuestas al combate. Y los nuestros los estaban esperando. San Martín dividió a los Granaderos también en dos columnas escondidas detrás del Convento. Al sonar el clarín, ambas columnas cargaron desde cada lado del edificio. La carga fue feroz; las armas de los Patria fueron imbatibles. Durante la primera carga el caballo de San Martín fue derribado, trabando la pierna del Coronel.

El GRANADERO BAIGORRIA lancea a un soldado real que intentaba herir a San Martín. El soldado correntino, JUAN BAUTISTA CABRAL echó pie a tierra y levantó el caballo permitiendo a su jefe reincorporarse. Entonces fue herido de muerte. Cabral sabía que salvando a su jefe, salvaba a la Patria. Son sus manos la fuerza ingobernable del que solo tiene por ganar su libertad. Los españoles no pudieron hacer más que replegarse y arrojarse desde la barranca en busca de sus barcos. La victoria patriota fue contundente. Había escarmentado el enemigo. Matar o morir por la Patria, ese fue el juramento. El río fue testigo de que lo cumplieron.

Pero por ese río por el que huyeron los realistas, hoy reina soberano el capital extranjero, minado de grandes exportadores internacionales que se llevan nuestra riqueza primaria. La barranca no es paisaje ni es del pueblo. El río es privado para los suyos, fue rifado en los 90' y sigue su cauce, sus canales, sus recursos y su salud, al servicio de los intereses extranjeros. El viejo saqueo, los puertos que son de otros, y mismo el barco que se aleja. Tenemos la tarea de honrar los sacrificios del pasado y luchar por un pueblo independiente y soberano, como nuestros HÉROES DE MALVINAS, a 40 años de la recuperación y defensa de nuestras islas, como los tripulantes del ARA San Juan, defender los intereses más sencillos de nuestro pueblo, donde la tierra sea nuestra, las finanzas sean del pueblo y se termine con el saqueo constante. Insumisos para el de afuera y soberanos en nuestro suelo. La libertad nunca es gratis ni la justicia es regalo. A la independencia se la consigue luchando. La nuestra nació hermanada. En cada hombre un soldado, en cada hierro una bala, con el carbón de su pueblo, con azufre originario, con mujeres liberadas y la Gloria como emblema, protestó San Martín su gratitud eterna.

¡Que sean libres los del Sur!
Su historia es la Patria misma.

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