El discurso de Milei: ¿qué hay detrás del humo?
DECLARACIÓN: Sobre el discurso por Cadena Nacional del presidente Javier Milei y la Cuestión Malvinas
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El discurso de Milei del 3 de septiembre sobre Malvinas no puede analizarse sin mirar antes la crisis que vive el pueblo argentino. Una palabra la resume:desesperación. Y crece con ella la protesta popular.
Millones de argentinos se endeudan a tasas usurarias solo para comer. La salud pública se derrumba: el PAMI está en crisis y los discapacitados, abandonados. La educación también cae. Los salarios no alcanzan. Cierran empresas y dejan trabajadores desocupados, sin comida y sin forma de pagar el alquiler. Hay familias en la calle, de un día para el otro. Y se suma otra amenaza: El Niño traerá inundaciones. Se perderán campos, casas, animales y cosechas.
La desesperación crece. Y con ella, una bronca que empieza a estallar. La imagen del presidente, de su partido y de sus aliados se desgasta. Ese es el punto de partida para entender el discurso del jueves 3 de septiembre.
Casi mil días de ajuste y entrega, sin un solo gesto real por la soberanía nacional. Y ahora, el gobierno usa la causa Malvinas para calmar el descontento, mientras caen sus índices de apoyo. Desde el principio, hay un intento burdo de apropiarse del sentimiento nacional que despierta Malvinas.
Antes había otra postura. Su ministra de Seguridad prohibió llevar carteles con “el mapita de Malvinas” —palabras textuales—, en el partido contra Inglaterra. Después, el presidente giró 180 grados. Apareció con un patriotismo que ningún hecho de su gobierno respalda. Fue una maniobra para capturar el apoyo que despertó el reclamo de soberanía de los jugadores de la Selección. El anuncio se contrapone a dichos y hechos del presidente Es humo colonial, no conversión patriótica.
Detrás de este intento por mejorar su imagen hay otras cuestiones, más preocupantes, para el pueblo y la Patria. La maniobra no es solamente electoral ni un truco para tapar la crisis. Busca aumentar la presencia de EEUU en la región, según los planes estratégicos de éste, a cambio de apoyo político para el gobierno.
Hay matices tácticos dentro de la OTAN. El Papa Francisco alertó sobre una tercera guerra mundial que se avecina, con todo el indecible dolor que traerá para los pueblos. Como en todas las preguerras, las potencias discuten tamaños de las tajadas que extraerán, estrategias y caminos tácticos. Europa, (e Inglaterra en particular), no acuerdan con el plan de Trump para destruir a Irán; consideran que el camino elegido por el presidente de EEUU no logrará ese objetivo. Se niegan, también a aumentar su presupuesto militar para la OTAN, y son críticos de la política de Israel y su genocidio contra el pueblo de Palestina. Están en contradicción abierta con Netanyahu y sus propósitos guerreristas en Asia Occidental, y el apoyo de Trump al gobierno genocida de Israel.
Funcionarios del gobierno israelí, los más fascistas, exigen que Inglaterra devuelva Malvinas a Argentina. Se entiende así, el papel de Milei de cuzco garronero de Trump y Netanyahu. No es patriotismo malvinero, es funcional al apriete yanki-israelí. En una reunión telefónica entre funcionarios estadounidenses e ingleses parecía haber un principio de acuerdo. Tal vez Milei abandone su tardío papel de patriota. Hizo una denuncia a empresas vinculadas a la explotación en Malvinas que ya habían sido denunciadas. Nada dice sobre el robo de riquezas pesqueras, ni por qué no lo hizo antes dejando avanzar la explotación de Sea Lyon. Como se sabe, la vía judicial, en Argentina, es un largo camino a un archivo o a la nada.
Milei, tampoco denuncia los Acuerdos de Madrid, Foradori-Duncan, actualizados por el Acuerdo Mondino-Lammy, la Ley de Garantía a las Inversiones británicas (Ley 24.184), etc. Ni explica por qué no dijo nada, en su visita al presidente chileno, sobre la nueva línea marítima, inaugurada cuando él estaba presente, que une Punta Arenas con Malvinas, reduciendo la distancia de abastecimiento a la mitad y abaratando los costos de los colonialistas ingleses proporcionalmente. Eso sí, Milei se acordó de reivindicar el golpe de Estado de Pinochet, aliado de Thatcher en 1982. El encarecimiento de la ocupación, denunciando la nueva línea de abastecimiento Punta Arenas-Malvinas hubiera sido un golpe grave a la explotación de los anglo-israelíes.
La explotación petrolera británica e israelí se propone financiar la ocupación colonial de Malvinas y su área marítima y aérea. Confiar en el apoyo de EEUU sería tan ingenuo como fue creer, en 1982, en la neutralidad del mediador estadounidense Alexander Haig.
ESTRATEGIAS DEL PATRÓN TRUMP
Los estrategas de Trump priorizan el continente americano, de norte a sur. Piensan el Atlántico y el Pacífico como escudos del hemisferio, para frenar cualquier ataque desde Europa, Asia, África u Oceanía. Por eso las prioridades de EEUU van hoy del Ártico a la Antártida. Eso incluye el control de los tres pasos entre los dos océanos: el de Groenlandia, que acorta a la mitad el viaje entre Asia y Norteamérica vía Alaska; el Canal de Panamá; y el Estrecho de Magallanes con el Pasaje de Drake. Desde Malvinas, con la usurpación inglesa y la mayor base de la NATO en Latinoamérica, y desde una base en Tierra del Fuego, EEUU podría controlar militarmente ese tercer paso. Ese es el trasfondo real de la discusión: Milei busca subordinarnos a EEUU para sostener su apoyo en plena crisis económica, social y política. Por su parte el imperio chino, que tiene una base en Neuquén, mira los hechos con atención. Lentamente, hay factores que pueden traer los conflictos del Medio Oriente a nuestro sur.
Ese mayor control estadounidense en Tierra del Fuego —donde ya opera uno de los nueve radares de vigilancia distribuidos en todo el mundo de la empresa LeoLabs—, pone en riesgo nuestra Proyección Antártica y la integridad del territorio. La actividad yanqui-inglesa-israelí amenaza a una Patagonia despoblada, donde las políticas actuales bloquean el acceso a la tierra, al trabajo, a la educación, a la salud y a la ciencia.
EL FALSO PATRIOTISMO DE MILEI ESCONDE SU SUBORDINACIÓN ESTRATÉGICA
Milei declaró admirar a Margaret Thatcher, la responsable de la guerra de 1982 y del hundimiento del ARA General Belgrano, un crimen de guerra. Hoy pretende presentarse como el principal defensor de nuestra soberanía. Gobierna junto a funcionarios y legisladores que dijeron que las Islas “no son ni nunca fueron argentinas”, ignorando las resoluciones 1514 y 2065 de la ONU.
La política exterior argentina está subordinada a Washington, Londres y Tel Aviv. Decir que EEUU rompería con el Reino Unido para defender a la Argentina es una falacia: ambos son socios estratégicos en la OTAN, más allá de sus diferencias tácticas actuales. La subordinación mileista recuerda a la humillación de 1933, con el Pacto Roca-Runciman. En los festejos por el acuerdo en Londres, el delegado argentino Guillermo Leguizamón dijo que “la Argentina es una de las joyas más preciadas de la corona de Su Graciosa Majestad”. Y el vicepresidente Julio Argentino Roca (hijo), firmante del pacto, agregó que “la Argentina es, por interdependencia recíproca, desde el punto de vista económico, una parte integrante del Reino Unido”.
LOS FUNDAMENTOS CIENTÍFICOS DE LA SOBERANÍA Y EL SAQUEO DE LOS RECURSOS
El reclamo argentino se apoya en pruebas geológicas, biológicas y jurídicas sólidas. En 2016, la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU aprobó los estudios argentinos para la ampliación de la plataforma continental argentina hasta las 350 millas: 1.700.000 km². Dejó pendiente el análisis del sector de Malvinas por la disputa de soberanía. Es una confirmación formal: la cuestión sigue abierta y la evidencia geológica argentina mantiene su valor.
En hidrocarburos, la cuenca norte de Malvinas —el yacimiento Sea Lion— tiene reservas por 1.700 millones de barriles. Las empresas Navitas Petroleum (israelí) y Rockhopper Exploration (británica) las explotarán de forma ilegal. El gobierno anuncia sanciones, pero evitó, hasta ahora, aplicar la Ley 26.659, conocida como Ley Solanas.
En materia pesquera, el calamar illex y el loligo sufren una depredación sistemática ante el silencio del gobierno. Flotas extranjeras operan con 201 licencias ilegítimas y extraen 250.000 toneladas por año. Desde 1976 se acumularon 12,5 millones de toneladas extraídas, valuadas en 50.000 millones de dólares. Mientras tanto, el consumo interno de pescado es bajísimo: apenas 4,8 kilos per cápita. Es un síntoma de la desconexión social con nuestro propio mar.
ENTREGA JURISDICCIONAL Y MILITARIZACIÓN EXTRANJERA
El Ministerio de Defensa redujo la capacidad operativa de la Armada: no hay recursos para una flota disuasiva. Al mismo tiempo, se permite la presencia militar de EEUU en el corredor fluvial Paraná-Paraguay y en el Mar Argentino. Una futura base naval conjunta en Tierra del Fuego —que el propio Milei dejó sin presupuesto — podría terminar en manos de EEUU.
El anuncio de un Consejo de Seguridad bajo el “Escudo de las Américas” recuerda viejas lógicas de seguridad interior, donde el enemigo era la protesta popular. A esto se suma el intento fallido de aprobar una ley de extranjerización de tierras, frenado por la movilización popular. Frente al descontento, el gobierno se prepara para reprimir más: ya le dio presupuesto extra a la SIDE.
La Secretaría de Malvinas, además, trabaja con la embajada británica en becas Chevening para alinear culturalmente a los “futuros líderes” argentinos.
El canciller Quirno dice que la soberanía nacional es un concepto anticuado. Que la ley fundamental del gobierno es el derecho de propiedad. Lo dijo en defensa de la extranjerización de tierras: afirmó que quien tenga dinero suficiente podría comprar una provincia entera. Desintegración territorial, ocupación militar extranjera, represión interna. Amigos del presidente, como Elsztain, tienen negocios en las Malvinas usurpadas. Los Acuerdos de Madrid y Londres y posteriores siguen vigentes. ¿Se les puede creer?
NUEVAMENTE EL ENGAÑO DE LAS TRES BANDERAS
Vuelve a hablarse de la propuesta de las tres banderas. El mismo engaño de 1982. En ese momento, el mediador — Alexander Haig, entonces secretario de Estado de EEUU,— propuso izar tres banderas en las islas: la argentina, la británica y la de Naciones Unidas. En otra versión, en lugar de la de la ONU, proponía la de EEUU.
Aquella propuesta ocultó algo clave: la Task Force británica seguía avanzando hacia el sur, preparando el ataque. Y siempre venía acompañada de una condición inaceptable: consultar a los habitantes de las islas sobre su futuro.
Hoy, algunos dicen que ese camino sería interesante. Un funcionario de La Libertad Avanza en la Legislatura porteña llegó a proponer que la Argentina se quede con una de las dos islas mayores y el Reino Unido con la otra. Como si fuera un trueque comercial, y no una cuestión de integridad territorial innegociable.
LA VIGENCIA DEL CONFLICTO Y LA GUERRA JUSTA
La rendición militar del 14 de junio de 1982 no fue un armisticio. Tampoco significó renunciar al reclamo de soberanía, que además protege la Constitución Nacional en su Primera Disposición Transitoria.
La Gesta de Malvinas fue una guerra justa. Como lo es la de cualquier país oprimido —dependiente, colonia o semicolonia— contra el reparto imperialista y el saqueo de su patrimonio, sea por su valor económico o geoestratégico. Así fue en la guerra de la independencia americana del siglo XIX. Así es hoy.
La causa anticolonial era justa, más allá del carácter reaccionario de la dictadura que ocupaba el poder. Pero hoy la situación es otra. Milei disfraza de independencia un plan para reforzar la presencia militar de EEUU y profundizar la entrega nacional. Sembrar la esperanza de recuperar Malvinas por ese camino de sumisión es, directamente, un engaño.
CONCLUSIONES Y LÍNEAS DE ACCIÓN
El gobierno de Milei traiciona el mandato histórico patriota al usarlo como puesta en escena mediática. La independencia nacional es indivisible: no se puede reclamar soberanía sobre Malvinas mientras se subordina la política exterior a potencias extranjeras y se facilita el saqueo de nuestros recursos naturales.
Recuperaremos nuestros territorios poniéndonos de pie, como nos enseñaron los patriotas de la guerra de la independencia americana y los 649 héroes de la batalla por las Malvinas. Como dice el Documento Fundacional del Foro Patriótico y Popular: "La lucha por la segunda independencia exige, como primera condición, que el pueblo rompa sus cadenas. Por eso, la lucha emancipadora está impregnada por la lucha por la libertad, lo que exige la investigación y castigo de todos los crímenes cometidos contra el pueblo y la Nación Argentina, y la más amplia libertad de acción de las fuerzas patrióticas y populares. Cómo ya ocurrió en la Guerra en la que surgimos como Nación, también ahora, en el curso de la lucha por la segunda y definitiva emancipación, será el ruido de rotas cadenas, el grito sagrado de ¡Libertad! de todo un pueblo, el que barrerá con el Estado de la sumisión y la opresión, y parirá el nuevo Estado argentino."