Declaración sobre la cuestión Palestina

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El sábado 7 de octubre, desde la Franja de Gaza gobernada por Hamas, dónde viven apiñados casi 2 millones de palestinas y palestinos en extremas condiciones de pobreza y sometimiento, se lanzó una ofensiva por aire, tierra y mar que penetró en suelo israelí, produciendo muertos y heridos y llevando dos centenares de prisioneros israelíes a la Franja. En respuesta, Israel cortó los suministros de agua, electricidad, combustible y alimentos, y arrasó con sus bombardeos la Franja de Gaza.

Con el apoyo político y militar de EEUU y la Unión Europea (los mismos países que apoyaron la agresión británica contra la Argentina en 1982), Israel ha destruido más de 220.000 hogares, 200 escuelas, 47 mezquitas y más de 50 centros de salud y hospitales. EEUU y el Reino Unido de Gran Bretaña vetaron una resolución del Consejo de Seguridad para imponer un alto el fuego.

Son numerosas las naciones, organizaciones y personalidades que han denunciado el accionar de Israel como un verdadero genocidio terrorista. La acción militar israelí tiene su centro de ataque contra la población civil. Al día de hoy, en la Franja de Gaza y Cisjordania, son más de 8.000 los muertos civiles, de los cuales 3.300 son niñas y niños, que confirman sin lugar a dudas estas consideraciones.

Los crímenes cometidos por las milicias de Hamas contra civiles son repudiables. De los casi dos centenares de secuestrados muchos murieron en circunstancias trágicas. Los que aún permanecen secuestrados deben ser liberados sanos y salvos. Estos crímenes le han dado argumentos a Israel para justificar su ataque contra la Franja de Gaza. Ateniéndonos a la definición de terrorismo de expertos militares de la propia Israel, son terroristas aquellas acciones que tienen como objetivo el exterminio de la población civil. De acuerdo a esta definición israelí, fue un ataque terrorista el bombardeo atómico en Nagasaki e Hiroshima; las matanzas de EEUU en Irak, en Vietnam, hoy de Rusia contra el pueblo de Ucrania, así como muchas otras llevadas a lo largo de la historia por los distintos países imperialistas. El ataque israelí contra la población civil palestina se encuadra en su propia definición de terrorismo.

Estos acontecimientos demuestran cierta la preocupación manifestada por el papa Francisco sobre los peligros de una tercera guerra mundial que se ciernen sobre todos los pueblos del mundo. Nuestro país no estará al margen de esta situación dada la ocupación de nuestros territorios de Malvinas y demás archipiélagos australes por parte del imperialismo inglés, que, como es sabido, son territorios estratégicos que permiten controlar los pasos interoceánicos Atlántico Sur-Pacífico Sur y Atlántico Sur-Indico, fundamental para el despliegue de fuerzas militares.

Los integrantes de la Asamblea de las Naciones Unidas han exigido el inmediato cese del fuego. Israel, como es habitual, ha ignorado este reclamo. Israel ignora sistemáticamente el Derecho Internacional para sostener su ilegal e ilegítima ocupación de los territorios de Palestina y su política de apartheid. Desde que se libra la lucha por la liberación e independencia de Palestina, el 90% de las víctimas (más de 130.000 muertos) son palestinos y casi la mitad son niñas y niños.

El mayor problema colonial y cercenamiento territorial en el mundo es la ilegal e ilegítima ocupación por parte del colonialismo inglés de los territorios argentinos en el Atlántico Sur. Lo sigue Israel contra Palestina, pero al cercenamiento territorial, le agrega el apartheid y el genocidio contra los palestinos.

Así como reclamamos el inmediato retiro de las tropas invasoras rusas de Ucrania y de las del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte de los territorios argentinos, reclamamos el inmediato retiro de las tropas de ocupación israelíes de los territorios palestinos. Nos solidarizamos con el pueblo de Ucrania y con el pueblo de Palestina en su lucha por su independencia, y con la lucha de los pueblos del mundo por su libertad a independencia.

El respeto a la autodeterminación de los pueblos, la integridad territorial de las naciones, y el ejercicio pleno de la soberanía sin tutelas coloniales, son los principios básicos para acabar con estos sangrientos conflictos.

Con respecto a las pretensiones y planes imperialistas, defendemos la no alineación con ningún bloque imperialista. Reivindicamos el acta de la independencia de 1816 que proclamó una nación “libre de todo dominio extranjero”. Es equivocada la idea de que seremos libres apoyándonos en uno u otro imperialismo. Para estos, solo seremos carne de cañón en sus aventuras imperialistas.

Los pueblos del mundo no quieren la guerra, quieren la paz, pero para que la paz sea un logro efectivo y perdurable, se debe acabar con las pretensiones de conquistas de recursos y territorios de parte de imperialistas y colonialistas.

Acompañamos el reclamo del cumplimiento de la Resolución de la Asamblea de las Naciones Unidas, que demandó, por inmensa mayoría de sus integrantes, el inmediato cese del fuego, y el ingreso de manera urgente sin restricciones de la ayuda humanitaria.

Acompañamos la exigencia del retiro inmediato de las tropas de ocupación israelíes de los territorios de la nación Palestina, el respeto al derecho de la existencia de Palestina, fin del apartheid contra el pueblo palestino, el regreso de Israel a las fronteras de 1967, tal lo resuelto en las resoluciones 242, 194 y 181 de las Naciones Unidas, que establecen el derecho a la existencia de los dos Estados.

Consejo Nacional
Foro Patriótico y Popular
30/10/2023